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Miércoles
24 de Noviembre de 2010 22:04
Pasajes
del discurso del Presidente Mauricio Funes, posterior
al de la Ministra de Salud Dra- María Isabel Rodriguez
Inauguración del Hospital
Regional San Juan de Dios de San Miguel,
El Salvador.
Reforma de la Salud y medicamentos.
Muchas
gracias por la recepción que nos han dado y muchas gracias por el afecto y el
apoyo que están brindando a este Gobierno.
Quiero que sepan
que no olvido nunca el calor – por supuesto no el calor climático- sino el
calor humano de los migueleños y migueleñas.
Me llena de satisfacción visitar de nuevo esta hermosa ciudad y, muy
especialmente, hacerlo durante la celebración de su carnaval en honor a
nuestra Virgen de la Paz.
Este día, además, nos reúne un motivo de
alegría, como es la inauguración de éste hospital que han esperado por
tan largo tiempo.
Ya lo refería la señora Ministra, han pasado casi diez años desde que este
centro de atención sanitaria se dañó por el terremoto del 13 de enero de 2001
y hoy, finalmente, saldamos esta deuda con ustedes.
Migueleños y migueleñas:
Como ya habrán escuchado, mi Gobierno ha puesto en marcha la más ambiciosa
reforma del sistema de salud pública de nuestra historia.
La gran reforma es que la salud ahora va a llegar a cada hogar, por
humilde que sea, de la sociedad salvadoreña. Es la reforma más
profunda que se ha hecho hasta ahora.
Significa, por ejemplo, que aquellos que debían recorrer kilómetros y
kilómetros para recibir la atención de un médico recibirán ahora la visita en
su propia casa. Significa que quienes iban en un pick up hasta el hospital
más cercano por una emergencia tendrán ahora una ambulancia totalmente
equipada para atenderlos mientras llegan al centro de salud más cercano.
Significa que habrá más hospitales, mejor equipados y centros de salud más
cerca de sus hogares.
Pero algo muy importante, significa que los medicamentos ya no serán un gasto
inabordable para las economías más humildes, sino algo que está al alcance de
todas las familias.
Estamos haciendo realidad el derecho humano a la salud, consagrado en la Declaración Universal
de Derechos Humanos de 1,948 y en la Constitución de nuestra República, por primera
vez este derecho humano a la salud será respetado y garantizado.
Esta es la reforma que estamos iniciando. Y que implica también las
respuestas a las demandas muy sentidas por la población, vamos a superar las
deficiencias de los hospitales públicos.
Yo sólo quiero dar algunos ejemplos:
En nuestro hospital infantil, el Hospital de Niños Benjamín Bloom,
vamos a invertir, entiendo que así es señora Ministra, más de 7 millones de
dólares. Se destinarán, estos 7 millones de dólares, a la ampliación y
equipamiento de una Unidad de Cuidados Intensivos
Neonatales (UCIN), donde se atienden los bebés con menos de 30 días de
nacidos, y a la construcción de un área nueva de consulta externa.
Estas mejoras en nuestro único hospital especializado para atender niños,
estas mejoras en el Bloom, acompañadas de las instalaciones del nuevo
Hospital Nacional de Maternidad que finalizaremos, también si Dios nos lo
permite, en el tercer trimestre del año 2012, van a suponer un importante
salto de calidad en la atención y control de los recién nacidos y de sus
madres.
Tampoco nos olvidamos del hospital insignia, el centenario Hospital Nacional
Rosales, en San Salvador, donde seguimos con las obras y equipamiento del
edificio de especialidades.
Con este nuevo espacio, el Rosales aumentará su capacidad en más de 50 camas
y se ampliará también la unidad de cuidados intensivos.
En total, vamos a invertir 4 millones de dólares en mejoras del Hospital
Rosales, y otros dos millones se destinarán al Hospital Saldaña, también en
la capital.
Por qué estoy haciendo referencia a estos datos, porque aquellos que no nos
acompañaron en la votación del presupuesto, no están acompañando al pueblo
salvadoreño en la mejora de sus condiciones sanitarias.
Pero no sólo en San Salvador habrá atención de calidad. Aquí veo a diputados
de La Unión y
también a nuestra Gobernadora de La
Unión, también vamos a construir un nuevo hospital en La Unión. En la
construcción de este nuevo hospital se invertirán más de 14 millones de
dólares y los diseños ya están en marcha.
Y a todo esto tenemos que sumar, por supuesto, las tareas de remodelación y
construcción en 125 unidades de salud de todo el país, que ya han comenzado y
continuarán el próximo año.
¿Quién quiere parar este inversión? ¿Quién quiere
parar este obra de beneficio para la población? Aquellos que no quisieron
votar por el presupuesto y que ahora quieren introducir un recurso de
inconstitucionalidad para frenar la inversión pública.
Nos quieren dar `atol con el dedo´ y nos dicen que el presupuesto del próximo
año puede seguir funcionando, porque podemos recurrir al presupuesto de este
ejercicio fiscal, y así ocurrió en el pasado, cuando se le negaban los votos
para la aprobación del presupuesto a los gobiernos anteriores.
Pero hay una diferencia que hay que tener presente, el presupuesto del año
pasado nos permite funcionar, nos permite pagar salarios, pero la obra
proyectada en este presupuesto no la podemos realizar. Entonces lo digo con
meridiana claridad, quienes no nos acompañaron en la aprobación del
presupuesto y ahora pretende frenarlo, metiendo a la Corte un recurso de
inconstitucionalidad, se están oponiendo a la obra pública de beneficio para
comunidad. Júzguenlos ustedes.
Por eso quiero agradecer a los diputados y diputadas que nos acompañaron en
la aprobación de este presupuesto, por el compromiso adquirido.
Pensaba pasarle lista a alguno de los temas importante de la reforma de
salud, pero ya lo hizo muy bien la señora Ministra, por lo tanto no me voy a
centrar en ella, únicamente en destacar un dato que me parece importante,
porque nuevamente nos están queriendo asustar con el petate del muerto, perdonen esta expresión, pero así nos
entendemos mejor.
La reforma de salud va significar que en los próximos 4 años se crearán 14
mil nuevas plazas en el Ministerio de Salud Pública. Plazas que serán
ocupadas por médicos, por enfermeras, por promotores de salud, por
trabajadores de la salud, por profesionales de la salud salvadoreños y
salvadoreñas.
La asistencia que estamos recibiendo, y la señora Ministra se ha cansado de
repetirlo, pero hay que decirlo, la asistencia que estamos recibiendo de
médicos cubanos es a nivel de asesoría para la implementación de la reforma,
porque no vamos a negar que el hermano pueblo de Cuba tiene una larga
experiencia acumulada a través de todos estos años en materia de atención
sanitaria comunitaria, y por qué aprovechar esa experiencia para asesorar a
nuestro personal, pero no es que médicos cubanos o médicos de otras
nacionalidades van a suplantar a los médicos salvadoreños o a los
trabajadores y profesionales de la salud salvadoreña. No es así.
Y como lo ha aclarado la señora Ministra, el salario de estos médicos
cubanos, asesores cubanos, está siendo proporcionado por la Organización
Panamericana de la
Salud y por el propio Gobierno Cubano. Nosotros sólo le
estamos facilitando la posición de su trabajo, que es lo menos que podíamos
hacer para compensar ese verdadero acto de solidaridad humana y profesional
que representa la presencia de esos médicos acá en el país.
Entonces no nos perdamos en los barrones, no nos perdamos en historias que no tiene
asidero en la realidad, y además con estas 14 mil nuevas plazas en el
Ministerio de Salud, estamos generando empleo en forma directa.
Quienes nos demandaban que a dónde está la fábrica de empleo por parte del
Gobierno, está justamente ahí, en estas 14 mil nuevas plazas, en las plazas
nuevas que debieron crearse para concluir con la remodelación y
reestructuración de este hospital, en las plazas que vamos a crear con la
construcción del nuevo hospital de La Unión, con la remodelación de más de un
centenar de unidades de salud a nivel nacional, y eso sólo hablando del ramo
de salud.
Pero en obras públicas, con todos los puentes que estamos levantando y que
estamos reconstruyendo y otros que estamos construyendo como nuevos; con
todas las casas de interés social que vamos a construir; con todos los
caminos vecinales que vamos a construir, estamos generando nuevos empleos.
Entonces quienes se oponen al presupuesto, quienes quieren bloquear el
presupuesto del Gobierno central, no sólo están bloqueando una inversión de
1,200 millones de dólares en infraestructura social y productiva, están
bloqueando la generación de nuevos puesto de trabajo, están bloqueando la
posibilidad de construir la fábrica de empleo que nosotros anunciamos en
campaña y que tomamos el primero de junio anterior.
Y además, con estos mismos millones de dólares, estamos creando condiciones
para estimular la actividad privada nacional. Porque quien construye
hospitales no es el Gobierno, son los constructores privados; quien remodela
unidades de salud no es el Gobierno, son los constructores privados; quien
construye carreteras, calles, caminos vecinales y lo saben muy bien los
señores alcaldes, no es Gobierno son los constructores privados.
Estamos creando condiciones para atraer más inversión privada tanto nacional
como internacional.
No quiero terminar, amigo y amigas, sin hablar de un asunto, también
relacionado con la salud, que sé es una de las principales preocupaciones de
nuestro pueblo.
Me refiero al precio, la disponibilidad y la calidad de los medicamentos en
nuestro país.
Sobre este particular quiero ser muy claro. Hay un anteproyecto de ley
que se está discutiendo en la Asamblea Legislativa y en la que, a duras
penas, se avanza un artículo por mes.
Vean que contradicción, tengo entendido que esta semana y si no en la próxima
podría aprobarse el anteproyecto de ley de acceso a la información que
nos lo han estado pidiendo con derecho diferentes instituciones: FUSADES,
ANEP, La Cámara
de Comercio y ahora los diputados del partido ARENA que gobernaron
durante 20 años sin que existiera una ley de acceso a la información
pública.
Y esa discusión avanzó con serenidad, por qué no avanza con la misma
serenidad la discusión y aprobación de la ley de medicamentos.
Quiero pedirles a los señores diputados y diputadas: que si tienen objeciones
al texto presentado por el Ejecutivo que propongan, debatan, aporten de forma
constructiva pero, por favor, no dejen que esta iniciativa siga durmiendo en la Asamblea Legislativa.
No sigan privando por más tiempo al pueblo salvadoreño de su derecho a un
bien tan necesario como son los medicamentos.
Como Presidente de la
República, quisiera definir cuáles son los objetivos de mi
gobierno en esta materia para despejar interrogantes y dar por
terminadas una sórdida disputa entre la industria química farmacéutica de
nuestro país, los laboratorios, las empresas que se dedican a la fabricación,
a la producción de los medicamentos, sobre todo aquellas que se dedican a la
importación de medicamentos y el Ministerio de Salud Pública y
asistencia social.
Cuáles son los objetivos de este anteproyecto de ley que lo único que nos
mueve: Primero: medicamentos más baratos de acceso a la población, eso es lo
que buscamos, queremos medicinas más baratas. A ver, quien se opone en este
país a que tengamos medicamentos más baratos, que lo digan con claridad, que
lo digan que no quieren que se apruebe esta ley de medicamentos porque
no quieren que el pueblo salvadoreño tenga acceso a medicinas baratas.
Y segundo objetivo: garantías de calidad en los medicamentos que se
comercializan, esto es lo que buscamos, en buenas cuentas, medicinas
baratas y de calidad, ese es nuestro propósito, nuevamente no veamos
nubarrones, no digan que desde el gobierno se quiere favorecer a un laboratorio
en particular o a una empresa importadora de medicamentos en particular. El
que las hace se las imagina y nos quieren juzgar y nos quieren medir con la
misma vara, como los medimos a ellos en el pasado
No es este gobierno el que ha protegido el monopolio en la importación y
distribución de medicamentos, al contrario, este gobierno quiere romper
este monopolio.
Y no es mucho pedir. Me parece más bien que lo que estamos pretendiendo es un
derecho básico de nuestro pueblo.
Es más, quisiera que si alguien, persona o grupo, está defendiendo
otro objetivo distinto a este, si alguien, persona o grupo o partido político
o gremial, esta trabajando para intereses espurios,
esa realidad sea expuesta a luz pública y al escrutinio de los
ciudadanos y ciudadanas, porque sencillamente es una verdadera inmoralidad,
pero asuman esa inmoralidad.
Digan claramente que no quieren que esta ley se apruebe porque quieren seguir
protegiendo el monopolio en la importación y distribución de
medicamentos para que haya medicinas caras en el país, que lo digan
claramente.
Y ¿por qué me atrevo a calificar esto de inmoralidad? ¿Por qué es inmoral?. Ya otra palabra parecida, le costó el reclamo público
al señor Viceministro de Salud, el Doctor Espinoza, yo estoy hablando de
inmoralidad, estoy diciendo que es inmoral.
¿Por qué dije que es inmoral oponerse a que el pueblo salvadoreño
tenga acceso a medicamentos baratos y de calidad?.
Porque estudios serios de nuestro mercado de medicamentos colocan a El
Salvador como uno de los países con los precios de medicamentos más
altos del mundo, los márgenes de utilidad que llegan hasta más de 3,200 por
ciento sobre el precio de adquisición.
Estos márgenes, en un país con la mitad de la población viviendo en la
pobreza, estos márgenes son una inmoralidad, no se puede calificar de
otra manera. No estamos diciendo que no busquen obtener ganancia, que no
busquen obtener utilidades pero estas ganancias sobre la base de
precios altos, inaccesibles, es una verdadera inmoralidad.
Les voy a dar un ejemplo concreto, porque ahí he
visto…. que dicen que nos inventamos estos datos. La Eritropoyetina. Esta
es una hormona, los médicos lo saben muy bien, que se produce en un 90%
en los riñones y estimula la producción de glóbulos rojos.
Así es verdad doctora, hay que preguntarle a la maestra. Después dicen que no
me asesoran bien y aquí tengo como referente a la maestra de maestros.
Los pacientes que sufren enfermedad renal crónica, necesitan de esta hormona
permanentemente porque sus riñones dañados no la producen.
Los médicos me corrigen si estoy equivocado en el ejemplo que estoy dando.
Los pacientes utilizan unas 140 mil unidades anuales que cuestan, oigan bien
el dato, que cuestan más o menos 170 mil dólares al precio al cual la venía
vendiendo al Ministerio de Salud, una droguería local, no voy a decir el
nombre de la droguería; que esta droguería distribuidora exclusiva del
laboratorio que la produce, nadie más la tiene. Es la droguería que se la
estaba vendiendo al Ministerio de Salud.
Esta, señores y señoras, es una práctica monopólica, no la podemos llamar de
otro modo, esta es una práctica monopólica porque hasta ahora no podíamos
como gobierno adquirir este producto con ningún otro distribuidor.
Imagínense, los que se rascan las vestiduras, hablando de libre mercado,
favorece el monopolio y se oponen a que nosotros intentemos introducir
competencia en el mercado.
Pero vean: Si el Ministerio de Salud Pública, en lugar de comprárselas a este
laboratorio o más bien a esta droguería que es la representante única y
distribuidor exclusiva del laboratorio que la produce. Si el Ministerio
hubiera comprado esta hormona por ejemplo al precio que la vende Cuba y cito
Cuba para aquellos que decían que mi viaje a Cuba fue innecesario y hasta
perjudicial para el país.
De paso se hicieron negocios de los 5 millones de dólares de medianos
empresarios, por ejemplo: Si el Ministerio hubiera comprado esta
hormona al precio que Cuba la vende, en lugar de haber pagado 170 mil
dólares se hubiera pagado 30 mil dólares; nos hubiéramos ahorrado 140 mil
dólares.
Qué no hace usted señora Ministra con este ahorro, que no hace usted.
¿Es o no es una inmoralidad?
Los desafío a que me demuestren que esta no es una
inmoralidad, es una inmoralidad. Pudiendo pagar 30 mil dólares por esta
hormona, hemos pagado 170 mil dólares por favorecer a una droguería que es
distribuidora exclusiva de un laboratorio que produce esta hormona y Cuba
también la produce.
Esto es lo que debemos cambiar. Es lo que los diputados y
diputadas deben de tener presente al momento de analizar esta ley
si quieren verdaderamente llevar alivio a la economía de los hogares
más pobres del país.
Pero el ejemplo no se queda acá y perdonen que les estoy
quitando el tiempo.
Pero vivimos otro grave problema, que es la imposibilidad de garantizar la
calidad de los fármacos que se venden en nuestro país.
En la actualidad, las fases del proceso de la regulación farmacéutica
están fragmentadas entre 4 ó 5 instituciones y eso hace prácticamente
imposible controlar la calidad, el precio y la seguridad de los productos
farmacéuticos.
Esa multiplicidad de instituciones lejos de favorecer, entorpecen
el control de calidad de los medicamentos.
Esta es la realidad: hasta el momento no tenemos forma ágil de afirmar si lo
que nos dan en la farmacia, es lo que dice ser o no, porque, de hecho, pasa
menos controles que cualquier producto farmacéutico.
Lo que estoy diciendo, insisto, no son opiniones del Presidente de la República o del
gobierno tan solo.
Es la voz autorizada de los técnicos de organismos internacionales
especializados en la Salud
que han venido al país a hacer este tipo de investigaciones y que nos
ponen al descubierto esta triste e inmoral realidad.
Entonces, va de nuevo mi llamado diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa.
Es o no es urgente esta ley?
Cuánto nos ahorraríamos con esta ley? ¿Cuánto se
ahorraría el gobierno y el destino que le pudieran da a estos recursos?.
Yo me pregunto ¿Qué puede ser más importante, más prioritario?
El partido de oposición, el partido ARENA, critica las reformas de salud que
lleva a cabo mi gobierno, está en su derecho, como partido de oposición, pero
cuando lo hace emplea el eslogan “protegiendo a la familia salvadoreña”.
Yo les preguntaría a los diputados y diputadas y miembros del partido
ARENA, que son los que se han opuesto a este anteproyecto de ley, alguno de
ellos ex funcionarios de gobierno también. Yo les preguntaría cuando
ponen en el eslogan protegiendo a la familia salvadoreña yo le
preguntaría ¿A qué familia están protegiendo?.
Queremos conocer los nombres de las familias a las que están protegiendo.
Porque si quieren realmente proteger a la mayoría de las familias
salvadoreñas, a todas diría yo, porque esa es la función del gobierno,
proteger a la familia salvadoreña en general, su mejor aporte sería
sumar sus esfuerzos a los del gobierno y aprobar de una vez por todas esta ley que tanto necesitamos. Si hay que
modificarla, si hay que debatirla que lo hagan, esa es la esencia del
Primer órgano del Estado, pero háganlo cuanto antes y dennos una ley que le
sirva al pueblo salvadoreño para tener acceso a medicamentos baratos y de
calidad.
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